Blog

Por la Dra. Alicia Bernal · Directora Legal, CABA Abogados

La custodia compartida en Colombia y el cuidado personal de los hijos tras una separación son temas que van mucho más allá de dividir días en un calendario. Lo que está en juego es la estabilidad emocional, el bienestar y la protección real de los derechos de los niños, niñas y adolescentes involucrados.

Cuando una pareja se separa, no solo termina una relación. También se transforma la vida familiar, se reordenan las dinámicas de cuidado y aparecen preguntas profundas sobre el bienestar de los hijos. ¿Qué va a pasar con su cuidado cotidiano? ¿Cómo se van a garantizar sus alimentos? ¿Cómo se mantendrá el vínculo con ambos padres? ¿Qué decisión protege de verdad sus derechos?

Esa es, en esencia, la conversación que debemos dar cuando hablamos de vínculos y custodia. No se trata únicamente de resolver diferencias entre adultos. Se trata, sobre todo, de comprender que en estos escenarios el centro deben ser los niños, niñas y adolescentes, su estabilidad emocional, su bienestar y la protección real de sus derechos.

La custodia tradicional y cómo ha cambiado

Durante muchos años, en el derecho de familia, buena parte de los procesos derivados de una separación se concentraban en asuntos como los alimentos y las visitas. Era frecuente que el conflicto se planteara, ante todo, alrededor de la cuota alimentaria que debía asumir el progenitor que ya no convivía con sus hijos. En paralelo, predominaba una comprensión muy tradicional de los roles parentales: la madre era vista principalmente como cuidadora y el padre como proveedor.

Ese modelo marcó durante mucho tiempo la manera como se entendía la custodia. En muchos casos, el cuidado personal de los hijos se asignaba de manera casi automática a la madre, mientras que el otro progenitor quedaba vinculado a través de una obligación económica y de un régimen de visitas limitado, muchas veces reducido a un fin de semana cada quince días y algunos periodos de vacaciones. Era una estructura mucho más rígida y menos abierta a pensar la crianza desde las realidades concretas de cada familia.

Nuevos modelos de custodia: de la fórmula automática a la realidad concreta

Sin embargo, las familias han cambiado, y con ellas también han cambiado los roles parentales. Hoy vemos con mayor claridad que tanto hombres como mujeres buscan participar de manera activa en el desarrollo, el acompañamiento y el cuidado de sus hijos. Esa transformación ha hecho que la discusión sobre custodia ya no pueda resolverse desde fórmulas automáticas ni desde supuestos heredados.

Hoy la custodia y el cuidado personal de los menores de edad son temas mucho más complejos. Ya no basta con asumir que uno cuida y el otro provee. Ahora debemos preguntarnos cómo se organiza realmente el cuidado, cuál es la estructura de vida que necesita ese niño, qué condiciones de estabilidad existen, qué vínculos lo sostienen y cuáles son sus necesidades particulares. La respuesta no puede salir de una plantilla. Debe salir de la realidad concreta de cada caso.

En la práctica, esto significa que hoy encontramos modelos muy diversos. Existen custodias monoparentales, custodias compartidas y esquemas flexibles de distribución del tiempo que pueden variar según las circunstancias de la familia. He visto procesos en los que se proponen dinámicas de un día y un día, de una semana y una semana, de periodos más amplios, e incluso otras modalidades. Pero precisamente esa diversidad demuestra que no se trata simplemente de repartir días en un calendario.

Más allá del tiempo: idoneidad parental y factores de protección

Y ese punto es fundamental: lo importante no es solo el tiempo. El tiempo, por sí solo, no garantiza vínculo, ni cercanía, ni bienestar. Un niño no necesita únicamente una división matemática de días; necesita calidad en la presencia, estabilidad emocional, condiciones adecuadas de cuidado y adultos capaces de responder a sus necesidades. Por eso, cuando se habla de custodia, hay que mirar mucho más a fondo: capacidades parentales, contexto familiar, recursos, disposición para cuidar, redes de apoyo, estabilidad del entorno y, por supuesto, el interés superior del niño.

En ese análisis adquiere especial importancia la idoneidad parental. Hoy es cada vez más necesario valorar cuáles son los factores protectores y cuáles son los factores de riesgo que existen en una familia al momento de definir el cuidado de un menor. Las afirmaciones de las partes, por sí solas, no siempre son suficientes. Hay situaciones en las que se requiere una lectura técnica, seria y especializada para poder determinar qué decisión protege de manera más adecuada al niño o adolescente involucrado.

Esto implica reconocer que los procesos de familia también han evolucionado en el tipo de prueba que necesitan. Si antes bastaba muchas veces con discutir alimentos y visitas, hoy resulta indispensable, en numerosos casos, una valoración más integral de los progenitores y del entorno en el que se desarrollará la crianza. No porque todas las familias sean iguales, sino precisamente porque no lo son. Cada familia tiene su historia, sus tensiones, sus recursos y sus propias necesidades. Y por eso cada decisión debe construirse caso por caso.

El peso emocional de la separación y la parentalidad consciente

Pero incluso una valoración técnica puede resultar insuficiente si perdemos de vista el impacto emocional de la separación. La ruptura de pareja deja efectos colaterales. Genera duelo, frustración, rabia, dolor y emociones intensas que, si no se tramitan adecuadamente, pueden terminar afectando a los hijos. Cuando el conflicto entre adultos se intensifica, existe el riesgo de que el niño deje de ser el centro y se convierta, injustamente, en parte de una disputa de poder.

Ese es uno de los mayores peligros en este tipo de procesos: convertir la separación en una guerra. Cuando eso ocurre, se desenfoca el verdadero objeto de protección, que son los derechos del niño. Por eso he insistido en la importancia de la parentalidad consciente después de la ruptura. La relación de pareja puede terminar, pero la relación parental continúa. Y continúa durante toda la vida de los hijos, incluso más allá de la mayoría de edad en términos emocionales, vinculares y de responsabilidad humana.

El acompañamiento terapéutico como herramienta

En ese camino, el acompañamiento terapéutico puede ser clave. No como una fórmula única para todos los casos, sino como una herramienta valiosa para ayudar a los padres a transitar el duelo de la separación con mayor madurez, a gestionar sus emociones y a construir una relación parental que no traslade a los hijos el peso del conflicto de los adultos. Hablar de terapia, de pautas de crianza y de acompañamiento adecuado no es un asunto secundario. Puede ser decisivo para preservar la estabilidad emocional de los niños y evitar que la fractura de la pareja termine convirtiéndose en una fractura más profunda de los vínculos familiares.

Los niños en el centro: la pregunta que no debemos perder

Hoy, hablar de vínculos y custodia exige una comprensión más profunda del cuidado. Exige reconocer que las familias cambiaron, que las decisiones no pueden adoptarse desde automatismos y que proteger a un niño va mucho más allá de definir con quién vive o cuántos días pasa con cada progenitor. Exige madurez parental, análisis serio del contexto, valoración de los factores de riesgo y de protección, y la voluntad de no usar a los hijos como escenario de confrontación.

Al final, de eso se trata: de entender que la separación no puede desplazar a los niños del centro de la decisión. Porque cuando eso ocurre, dejamos de discutir quién tiene la razón y empezamos a preguntarnos qué necesita ese niño para crecer con estabilidad, con cuidado y con vínculos protegidos. Y esa, en mi criterio, debe seguir siendo la pregunta más importante.

Preguntas frecuentes sobre custodia compartida en Colombia

¿Qué es la custodia compartida en Colombia?

Es un modelo de cuidado personal en el que ambos progenitores participan activamente en la crianza del hijo tras la separación. No implica necesariamente una división exacta del tiempo, sino una corresponsabilidad real en el cuidado, la educación y el desarrollo del menor.

¿Cómo se determina quién tiene la custodia de los hijos?

En Colombia, la decisión puede acordarse entre los padres o ser definida por un juez de familia. El criterio central es el interés superior del niño, evaluando factores como la idoneidad parental, la estabilidad del entorno, los vínculos afectivos y las capacidades de cuidado de cada progenitor.

¿La custodia compartida siempre es la mejor opción?

No necesariamente. Cada caso es distinto. La custodia compartida puede ser muy beneficiosa cuando existe comunicación entre los padres y condiciones adecuadas de cuidado. En otros contextos, puede generar inestabilidad. La decisión debe basarse en la realidad concreta de cada familia, no en una fórmula general.

¿Qué es el interés superior del niño en los procesos de custodia?

Es el principio rector que obliga a que toda decisión sobre el cuidado de un menor priorice su bienestar, estabilidad emocional, salud, educación y desarrollo integral, por encima de los intereses o preferencias de los adultos involucrados.

¿Qué pasa si los padres no se ponen de acuerdo sobre la custodia?

Cuando no hay acuerdo, el juez de familia decide. En ese proceso puede ordenarse una valoración técnica de los progenitores y del entorno familiar para determinar qué esquema de cuidado protege mejor al menor.

¿La custodia se puede modificar después de acordada?

Sí. Si las circunstancias cambian de manera significativa —cambio de ciudad, situaciones de riesgo, nuevas dinámicas familiares— es posible solicitar la revisión del esquema de custodia ante el juez de familia.


Dra. Alicia Bernal es directora legal de CABA Abogados, firma boutique especializada en derecho de familia con más de 14 años de experiencia en Bogotá. Ha acompañado procesos de custodia, separación, sucesión y planificación patrimonial familiar con un enfoque técnico, humano y centrado en el bienestar de los menores involucrados.

Si estás atravesando un proceso de separación y necesitas orientación sobre el cuidado personal de tus hijos, agenda una consulta con nuestro equipo.

Categorías